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jueves, 25 de febrero de 2016

Apagada o fuera de sintonía.

Es curioso como a veces se descoloca el mundo entero para volver a encajarse en las piezas necesarias. Cómo a veces a la libertad se la representa con alas, cuando a veces para descansar hace falta quedarse estático, respirar, pararse y pensar que a veces la mejor forma de resolver todos los problemas es simplemente colocarte desde arriba, y verlo todo con la máxima perspectiva. Como a veces suena esa canción que has oído millones de veces y que aún así es casi como si pudieras verla, sentirla, llorarla. Es curioso cómo a veces la vida te da el golpe de suerte, y otras veces simplemente te da golpes. Resulta casi poco probable ver la vida pasar desde el otro punto del aeropuerto, donde ninguna mirada se cruza, nadie se espera, y sin ninguna duda nadie se busca.
Y es que cuesta ver esa sonrisa detrás del cristal tintado, cuesta descifrar cuando no conoces más cifras que las tuyas y las mías, cuando no existen más interpretaciones posibles, y la misma melodía suena una y otra vez, en la cabeza, sin plantearse en ningún momento cambiar la canción, dejar que el disco se raye, y se trabe y se pare, y vuelva a sonar, y es que pareces una canción de carretera, quedas tan bien.
Y es que vuelves y te vas, cómo si no dejaras huellas ni posibilidad ninguna de seguirte, como el viento, como el mar, y es verdad, a veces el mundo necesita dividirse en pedacitos, en trozos tan simplistas de la vida que te hagan ver lo bonito que es el tiempo y lo poco que nos queda, y lo poco que lo hemos utilizado, lo poco que hemos invertido en él y lo poco que le valoramos, y cuando toca el frío solo queda abrigarse. Cuando la vida parece que no va a seguir adelante mañana, y que con el despertar muere, ese día tocara levantarse para seguir respirando, para abandonar lo estático y continuar bailando la canción que tanto se repite, esa canción que parecen no olvidar estas líneas y que constantemente me recuerdan a ti, tu siempre tan Vivaldi con sus primaveras y yo con mis nubes blancas, y es que a veces no me dejas ni dormir, cuando el viento me sigue susurrando al oído que no te has ido, que estás aquí. Y aunque parezca inmediato, me desvelo, y  pienso reiteradamente en todas las cosas que han pasado para que lleguemos a este momento, tu allí y yo aquí, viéndonos las caras y sin decir nada, aunque incluso el silencio nos comente cómo nos ha ido todo este tiempo, a veces solamente necesitamos una pausa, a veces y solo a veces la vida se compone de veces que no paramos de repetir, incluso cuando no las hayamos vivido.

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